UN LUNES Y UN MARTES CUALQUIERA
Teníamos reservado en el club para salir con nuestro querido Ángel Miles, cuando a mi hijo se le complicó la agenda y me encontré con la disponibilidad del velero para mí sola. Así que pensé en aprovechar para hacer la próxima convocatoria de Sororidad de 48 h. a bordo. Una de las chicas integrantes del grupo no podía, así que la sustituí invitando a otra compañera de mi máster en IE que sabía que tenía ganas de probar ese mundo del que tanto le había hablado. En cuanto lo propuse, estuvieron encantadas. Justo nos coincidía con el cambio de horario, por lo que a las 18h ya sería de noche y ello nos limitaba el poder navegar muy lejos. Pero la respuesta de una de ellas me abrió la mente: qué más da el destino, lo importante es cómo y con quiénes vamos a compartirnos. Y, efectivamente, desde ese momento cambié mi pensamiento y me enfoqué en planificar 48 h de vida a bordo, para que supieran cómo se vive simplemente disfrutando del velero, aunque volvamos a la misma marina cada día. La c...