ECLIPSE A BORDO DEL NERISSA

Mi impulsividad y mi pasión por navegar en velero me llevó una vez más a enrolarme, esta vez en un clásico de 1965, con puerto base en Barcelona. A pesar del viaje por carretera en el coche, que ademas tenia que pasar la ITV justo al dia siguiente, osea, no podría demorarme por cansancio ni por nada, y acababa de regresar de otra semana de viaje por las tierras de Zamora…pero cuando estas envenenada por una pasión, todo es superable y vencible y eso me pasa a mi. Tuve suerte de poder partir el camino en dos, y hacer escala tanto a la ida como a la vuelta, en casa de un buen amigo, ello ayudó mucho, ciertamente. Hacía mucho que no hacía carretera larga con mi coche y realmente, creo que también se está convirtiendo en un clásico para rodar solo en distancias cortas, para pasearme sin techo, con las melenas al viento como a mi me gusta, jajaja. De nuevo no conocía a los armadores ni al resto de la tripulación. Respondí a un anuncio en un grupo de mujeres navegantes, “Shesea”, que solicitaban un CY con experiencia para ayudar a bordo, luego al parecer solo era mi titulo lo requerido, los armadores, tanto monta monta tanto, se las apañan normalmente solos ya que viven a bordo y regatean con frecuencia. No obstante me dejaron desde el primer momento al timón, aunque luego fui dando paso al resto de la tripulación y animandolas e incluso dirigiéndolas para que todas pudieran sentirlo, me encanta enseñar y transmitir lo que sé y sobre todo, cuando ves a las personas con interés y ávidas de aprender. Nerissa es un 54ft, fiel y veloz a vela. La verdad es que tuvimos mucha suerte y los tres días hemos navegado a vela el 90% del tiempo, Eolo se ha portado muy bien, teniendo en cuenta que en nuestro querido Mediterraneo siempre el viento viene de donde quieres ir, jajaja. Aunque tener unos armadores que prioricen navegar a vela antes que el llegar antes, hace mucho, la verdad y, ello lo agradecí desde el primer día, aunque el último, era yo la que pedía acompañarnos con el motor, porque me quedaban mucho km por carretera de vuelta. Empezamos saliendo por el puente del Real Club Marítimo de Barcelona, nunca lo había pasado, y es majestuoso siempre cruzar
un puente con tu velero, haciendo parar a ese mundo de cristal y asfalto que mira desde el otro lado, jajaja. Me aproe y subieron Mayor desde el palo. Aquí toda la maniobra es a pie de palo, no hay piano. Y la Mayor no tiene Lazy Bag y la Génova es de garruchos, o sea, hay que currarse bien las izadas y arriadas. El armador se llevó a algunas voluntarias y yo me quede al timón, que ya me habían asignado, para aproarme, una vez pasamos el puente y antes de salir de la gran bocana. Eolo nos recibió con unos 12 nudos de viento de SW y Neptuno con una marejadilla. A bordo no hay electrónica, así que todo se calcula a “ojo de buen cubero”, y yo lo cotejo con mi Navionics y asombrosamente, aciertan, ¡ increible ! jajaja. Pusimos rumbo 210º, nuestro destino era Torredembarra, poco antes de Tarragona, allí empieza la franja buena de visualización del Eclipse total de Sol previsto para mañana. La armadora nos fue sorprendiendo todo el camino con pequeños tente en pies, acompañados de bebidas especiales, elaboradas por ella, a veces te, estos fueron variados y con su explicación particular de sus orígenes y significado de su procedencia, en una preciosa tetera de cristal y servido en pequeños catadores, al mejor estilo oriental.
También la comida, fue de lo más variada y sana, sin excesos pero con detalles de esos que se aprecian en las cosas que se hacen con amor. Ella además de navegar, cocinaba, fregaba, y solo nos requería ayuda para sacar o entrar las cosas a la bañera, que como en todos los veleros que la tienen central, no era demasiado amplia, a pesar de su eslora, y teníamos el espacio justo y necesario. Todo el velero era así, dentro del contexto de aquella época, pensado para la navegación, no para el deleite de sus tripulantes. Por ejemplo la zona del capitán, mesa de cartas y electrónica, estaba en una antesala previa al living, donde el equipamiento de aquella época llenaba sus paneles de madera. Equipos hoy en día que solo ves ya en museos. El día transcurrió rápido, navegamos en un rumbo de aleta, haciendo puntas de 6 y 7 nudos, y de trasluchada en trasluchada para no retirarnos demasiado de la costa y no caer en la popa cerrada, pues el viento era bastante para el Génova y demasiado para el Spi, aunque varias veces pensó en ponerlo cuando cayó la intensidad por la tarde, pero supongo que desistió siendo la inmensa mayoría de tripulacion amater. Para algunas era su primera navegación a vela. Aunque ninguna se mareo, tomaron biodramina y colaboraron en todas las tareas, algunas más que otras, pero todas en general. Llevamos una medico traumatologa
a bordo, una enfermera, una abogada retirada y gran aventurera, y una Guatemalteca que nos hace reir a todos con su buena vibra y alegría constante. Arribamos sobre las 18 HRB a puerto de Torredembarra y una vez finalizada la maniobra de atraque en la que participamos todas, con defensas, muertos, amarras, etc…..saltamos a tierra en busca de una buena ducha de agua dulce y unas cervecitas en la típica terraza de puerto marinero, donde iban llegando tripulaciones de otras embarcaciones, sobretodo de remo, que parece hay buena flota allí. Posición: 41º 08,07’ N 1º 24,14’ E La cena de nuevo a bordo, con los detalles y el cariño de la armadora y con tinto de verano para brindar, durante la navegación hay ley seca a bordo. Buena decisión no conociendo a la tripulación y aun conociéndola, jajaja.
Nos distribuimos para dormir, de nuevo el diseño de las literas no es como los veleros de hoy en día, no existen los camarotes como tal, solo había realmente privado uno individual que me asignaron a mi, pero que finalmente deje ocupado con mis pertenencias porque preferí salir a la bañera a dormir en uno de sus bancos, al igual que la armadora, y otra tripulante y el armador también durmieron fuera, bajo la botavara. El fresquito se agradece, tener que taparte con la toalla, aunque tuvieras que pelear con algún que otro mosquito. La primera en amanecer fui yo, para variar, y tras salir pitando al baño, me fui a la punta del pantalán a hacer algunos ejercicios de yoga mientras veía amanecer y pasar algunas motoras madrugadoras, que salian a pescar, sin duda. Luego desayuno continental hoy, con salado, bacon y huevos y dulce, para todos los gustos. Hay quien solo somos de salado y quienes solo son de dulce y quien le pega a los dos bandos.jajaja. La mañana la dedicamos a hacer excursión hasta el faro, con book de fotos, las vistas de los acantilados son espectaculares desde allí. A la vuelta paradita obligada para tomar el ángelus y algunas nos dimos un baño en la playa colindante al puerto para volver a bordo a las 14h como nos había citado la armadora para la comida. Tras la cual algunas intentamos siestear/meditar bajo la botavara un ratito, hasta que empezaron a llegar a bordo las nuevas tripulantes que venían sólo para salir a ver el eclipse. un par de chicas, una de ellas astróloga, que nos trajo y explicó, a las que quisimos, nuestra carta de tránsitos, para un día tan especial como hoy. Y una pareja, que ella parecía tener bastante experiencia y fue muy colaboradora. Zarpamos a las 17:45 HRB para navegar mar adentro, la idea era navegar hasta el inicio del eclipse a las 19.30h, teníamos
unos 8 nudos de E/SE y aunque al parecer había una mini kdd para ir hacia un WP hacia el Norte, propuse al armador navegar de ceñida hacia el Sur, ya que la visibilidad del eclipse decian que seria mejor, y así hicimos. Una nube amenazaba inicialmente con aguarnos el espectáculo, pero en breve subió en altura y el sol en su descenso la sobrepasó. Hicimos unas 8 millas, antes de virar en redondo y emprender rumbo de vuelta tranquilamente mientras empezaba el eclipse. Un astrónomo nos explicaba por la VHF el fenómeno que estábamos a punto de presenciar. Distribuyeron todas las gafas homologadas entre la tripulación, algunas nos cambiamos y pusimos alguna chilaba especial con corona de flores, alguna toda de blanco, una manera más de celebrar un momento histórico. Y la verdad es que fue inexplicable, sobre todo el momento final, cuando la luna cubrió completamente al sol y entonces pudimos mirar sin gafas, era una bola negra con un aro de fuego, impresionante. El mar se tornó dorado y el cielo se oscureció, pero una oscuridad distinta a la del atardecer, que fue posteriormente. El faro de Torredenbarra se encendió, pusimos las luces de navegación. Y brindamos excepcionalmente con cava, acompañado de uvas y chuches. El regreso lo hicimos lentamente para intentar ver las Perseidas o “Lágrimas de San Lorenzo”, un par de ellas conte yo, algunos vieron más, son tan rápidas, que casi no te da tiempo a lanzar tu deseo, ¡¡cachis!!
Sobre las 23:30 HRB volvíamos a entrar a puerto, 3 se desembarcaron y a bordo pasamos a ser 8, así que cedí mi camarote, ya que definitivamente seguía optando por dormir fuera. Al día siguiente no fui la primera, a la vez lo hizo la armadora. Hoy el desayuno será más pronto para zarpar cuanto antes de regreso a Barcelona. Tenemos menos intensidad de viento y de N, así que iniciamos con motor, aunque subimos igualmente Mayor y solo con unas 1500 r.p.m conseguimos mantener velocidad media de 5 nudos. Poco a poco fue rolando al E y subiendo en intensidad, a través de Sitges ya pudimos izar el Génova y navegar un buen rato solo a pura vela. Es una delicia, sin ruido ni vibración a bordo, aunque hoy para mi, prima conseguir no retrasar nuestra ETA, a pesar de que me han invitado a quedarme a bordo, preferiría emprender la carretera de retorno hoy mismo para poder partirla en dos y que no se me haga ni de noche, ni tan larga. La mañana pasa cediendo el timón a todas para que se estrenen, hoy que vamos a motor y es mas fácil, aun así, algunas les cuesta más que a otras, pero es normal, y en general todas las que se atrevieron lo hicieron genial, yo me mantenía a su retaguardia para indicarles un poquito a babor o a estribor y aunque no les tocaba el timón, se que da seguridad tener las espaldas cubiertas en esas primeras veces, jajaja. Mientras tanto el armador, como todos los días, saca cubos de agua de mar durante la navegación, para baldear la teka de la
cubierta, que mantiene perfectamente a pesar de los 61 años que tiene y dice que nunca ha sido cambiada. Pero hoy además nos ofrece a todas una ducha de agua salada y el calor es tan intenso , sin sombra a bordo, estos veleros no tienen bimini ni nada que se le parezca, que solo una se resistió a pasar por la popa para recibir dicha ducha, que se agradece, al igual que la sombra de las velas en la banda de Babor tras la comida, jajaja. Finalmente conseguimos entrar por el puente de las 17:30 HRB. La maniobra de atraque es realmente difícil, está en la punta del pantalán y tienen que pillar un bollarin con el muerto. Pero la destreza del armador lo consigue finalmente y salgo disparada a las duchas para poder hacer el viaje fresquita y libre del salitre del dia. Pero antes de partir, una última bebida a bordo, esta vez parece mi zumo verde, pero es Matcha Tonic, té Matcha con tónica, realmente refrescante. La armadora nos pide que digamos una palabra cada una que resuma la travesía, la mia fue “Autenticidad”, la del barco, la de sus armadores y la de cada una de las mujeres que formaron la tripulación, a pesar de la diversidad en formación, experiencia, procedencia y generación, todo había fluido desde el primer instante y eso vale mucho.
La despedida fue un “Hasta la Próxima”, que dijo y escribió la armadora en su diario de bitácora, que escribe a diario, al igual que él que abrió, la carta de papel en la mesa de cartas y explico el primer dia a todas nuestra posición. Me encanta ver que se siguen manteniendo estas tradicionales maneras de navegar y que realmente deberíamos de mantener todos, no sólo los propietarios de veleros clásicos, paralelamente a las electrónicas. Han sido tres días intensos, en convivencia, navegación, risas y conversación. Y hemos compartido un momento histórico, que siempre recordaré, al igual que a todos los que me acompañaron en él, por ello este siempre será un velero, una tripulación y una navegación inolvidable.

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