A IBIZA ENTRE TORMENTAS
Hacía mucho que no asumía la máxima responsabilidad en un velero. Aunque tendría al mejor segundo de abordo que conozco y más confío, mi hijo. Pero aunque hemos hecho muchas millas juntos, sería la primera travesía de altura solos. Una semana antes ya estaba con las mariposas en el estómago, con los preparativos, lista de la compra y gestión de la llegada del grumete que había invitado, amigo de nueva adquisición con mucha predisposición pero ninguna experiencia.
La que más nos preocupaba era la meteorología, que en esta época del año, septiembre, ya es muy tendente a las tormentas, tras un verano tan caluroso como el que hemos tenido.
Y efectivamente, lo que parecía que iba a ser una semana apacible de vientos, a dos días vista cambió y el pronóstico era de tormentas.
El zarpe lo teníamos programado para el jueves, la idea era recepcionar la compra y salir rumbo a Ibiza, 80 millas más o menos. Pero el miércoles noche ya cayó una tormenta torrencial que afectó a la costa levantina y las Baleares. El jueves se mantenían las tormentas en Ibiza y además la ola era alta en contra, por lo que el cruce era inviable.
El plan B era bajar a Denia y al día siguiente, si se podía, haríamos el cruce o si no, nos quedaríamos costeando hacia Alicante.
En ese momento el radar nos decía que había una gran tormenta sobre Denia, así que decidimos comer tranquilamente en la Marina y zarpar después, así tendríamos tiempo para ver para donde se desplazaba o si se disipaba. También podríamos haber zarpado y si subía hacia el Norte cobijarnos en Cullera. Pero mi hijo prefería esperar aquí, y yo confío en él y su criterio para interpretar la meteorología, ya que forma parte de su trabajo diario como piloto.
A las 17h por fin soltamos amarras, rumbo 120° y 40 millas por delante. Sol y solo 8 nudos F3 de viento, por nuestra aleta de babor, marejada de 0,5 a 1m del NE. Ponemos motor a 2100 r.p.m, suben Mayor, entre ellos dos que son más fuertes y yo al timón para aproarme. Él había hecho el desatraque perfectamente marcha atrás. Y luego Génova. La mayor la fijamos con una retenida a la cornamusa y así, a una media de 5 nudos, arribamos a Denia a las 01:30 p.m. Antes de zarpar ya les había llamado para garantizarme el amarre. Sobre las 21h les volví a llamar para confirmarles que íbamos y darles nuestra nueva ETA. El marinero, muy amable, nos dijo que sin problema le llamáramos por el canal 9 de la VHF al aribar y así hicimos. Ya dentro de la bocana bajamos Mayor y pusimos defensas.
Dejé que hiciera mi hijo el atraque, a pesar de que nos han asignado uno complicado, en el pantalan H, que es el que está más adentro y es más estrecho, pero él lo bordo. Entró marcha atrás, pero luego vimos que era el segundo, no daba para girar y tuvo que ciabogar.
Yo no lo hubiera hecho mejor.
Posicion 38º50,30'N 0º7,24'E
Orgullosa me fui a darme una ducha de agua dulce para intentar dormir, aunque apenas lo conseguí, simplemente la pasé relajada escuchando meditaciones e hipnosis para dormir. Y a las 08a.m ya estaba en pie dirigiéndome a la oficina para hacer papeles y zarpar rápido. Había visto el parte meteorológico y el finde venía de fuertes tormentas por toda la costa alicantina, y en las pitiusas estaría ya despejado. Teníamos que cruzar ahora o no lo lograriamos. Cuando volví de la oficina se lo dije así a ambos y estuvieron de acuerdo. Soltamos amarras solos pues las teníamos por seno y él volvió a hacer el desatraque y aunque estudió la posibilidad de meter la proa en otro amarre de enfrente, al final salió tal cual había entrado, perfecto. Llamé por radio para informar de nuestro zarpe, agradecer su hospitalidad y pedir que nos enviaran un marinero a la gasolinera, solo habíamos gastado 1/4 del depósito pero prefería salir con él lleno de nuevo. Esta vez hice yo la aproximación aunque luego él hizo el desatraque, el viento nos echaba contra el pantalán, pero dio atrás y metió la popa en la lámina de agua que le venía por Er y estábamos libres. El grumete estaba al quite para todo lo que necesitábamos, soltar amarras o cazarlas. Aprende rápido.
Antes de salir de la bocana tuvimos que calibrar el piloto automático que la noche anterior nos había dado el aviso y siguiendo las instrucciones de Internet, yo al timón y él con el plotter en mano, lo conseguimos. ¡¡Otra prueba superada!!.
Eran las 09:30h cuando salíamos por la bocana, rumbo 80° a Ibiza. Recogiendo defensas al grumete se le cae el móvil al agua. Pero su reacción es super buena. Con una sonrisa nos lo dice, aceptando que tendría que desconectar totalmente estos días. Me encanta la gente positiva . Además ya ha aprendido a hacer el nudo Ballestrinque de las defensas solo de fijarse en él al quitarlas, bravo, le animo.
Vamos a motor y vela, 2100r.p.m y vemos como llega ya un tremendo nubarrón que cubre toda Denia y el Montgó con una cortina de lluvia. Nosotros nos escapamos y la vemos caer a unas 6 millas de costa, pero más tarde, sobre las 13 HRB vemos otro frente nosotros y entre que cogemos dos rizos en Mayor y Génova, porque nunca se sabe si puede traer mucho viento, nos alcanza sin habernos puesto todavía todos, los trajes de agua y chalecos, como ordené rápidamente. Nos duró unos 30 minutos nada más y fue mayormente agua, pero como si nos tiraran cubazos oiga, increíble, no sé veía nada alrededor, un mercante divise por el plotter entre la neblina blanca de la cortina de agua, pero nos pasó la proa en un plis plas.
Son las 13h y estamos en posición 38°49,73’N 0°27,44’E.
Luego, salió el sol y el arcoiris. Nos despojamos de nuestras ropas mojadas y seguimos travesía subiendo de nuevo un poco la Mayor, dejamos de todas formas un rizo puesto, por si nos pillaba otro aguacero, como anunciaba Salvamento Marítimo durante todos estos días, F3 a F5 de viento del E/NE marejada a marejadilla y aguaceros y tormentas locales, aunque para Ibiza y Formentera no lo había nombrado en el parte de la mañana, en los siguientes, tras lo que sucedió, lo incorporó, ¡a buenas horas mangas verdes!.
Estábamos a unas 20 millas y ya veíamos el skyline de Ibiza con su mítica EsVedra, cuando divisamos un enorme nubarrón sobre Formentera, era evidente que estaba descargando lluvia y veíamos los rayos, lo que no sabíamos era si llevaría viento fuerte. Lo estuvimos analizando hasta deducir, ayudados por el radar que estaba estacionado y cuando empezó levemente a desplazarse, lo hacía hacia el Sur, osea por nuestro Er, nos librabamos por tanto de él. No obstante volvimos a ponernos nuestros trajes de agua y chalecos salvavidas y poner dos rizos a la vela Mayor y el Génova. Entonces vimos en el radar que sobre Ibiza habían 3 núcleos más, sobre la ciudad, sobre Es Vedra y sobre San Antonio y éstos fueron uniéndose hasta formar uno único, que justo estaba frente a nosotros en nuestra proa. Un gran cúmulo nimbo que veíamos crecer como si lo estuvieran hinchando y oscureciendo por momentos y entonces, desde su centro, vimos descender como un cono en forma de embudo que llegaba a la superficie del agua y la absorbía, ésta parecía que hervía, ¡acabamos de presenciar la formación de una Manga Marina!, nos dijimos. No lo pensamos dos veces, viramos rápidamente y pusimos rumbo al Norte ¡ rezando por escapar de tremendo monstruo!. Corríamos todo lo que podíamos, pero éramos conscientes de que no era suficiente, dependiamos de que su dirección fuera también hacia el Sur, como sucedió.
Al cabo de una hora se había disipado y hasta vimos el arcoiris salir y una puesta de sol preciosa, ¡uff de la que nos habíamos librado!, dimos gracias a todos nuestros ángeles de la guarda.
No habíamos perdido millas, las 20 que nos quedaban las habíamos hecho hacia el Norte, pero tocaba rectificar nuestro WP de arribada. Al final elegimos Cala Tarida, la conozco bien para poder hacer el fondeo de noche y también era buena para recoger al día siguiente a la cuarta tripulante que llegaría en avión.
Eran las 22h cuando llegábamos, reduje en cuanto alcanzamos el veril de 15 m y empezaron a haber veleros fondeados. Mi hijo en proa preparado para echar el ancla cuando yo le dijera y con cuidado de ver todos los veleros, pues algunos no tenían ninguna luz. Gente que baja a tierra de día y aún no han vuelto, supongo. Apuramos hasta el veril de 5 m y allí fondeamos. Busqué un cabito para ponérselo de seguridad a la cadena y liberar de trabajo al molinete y nos fuimos a dormir, nos lo habíamos ganado con creces.
Posición 38º56,29'N 1º14,06'E
Al día siguiente algunos madrugamos, yo como buena alondra para hacer mi yoga en proa y otros para recoger a la cuarta tripulante en la playa. ¡Ya estabamos la tripulación al completo.!
La idea inicial era quedarnos de relax todo el día allí, pusimos toldo y hamaca, pero como siempre llegó un super catamaran, con pabellón NZ, cargadito de guiris borrachos que fondeo encima nuestra proa, a pesar de llamarle la atención y contestarme que iban a estar escasamente 1h, debió de gustarles nuestra actuación “tipical spanish”, mi grumete tocando la guitarra y cantando sevillanas y yo intentando bailarlas. Porque tras la siesta allí seguían.
Entonces decidí ser nosotros quienes nos fuéramos y navegar hasta Cala Jondal que era nuestro próximo WP previsto. Y así hicimos, aunque fue a motor, puse música chill out a nuestro paso por Es Vedra e hice una meditación bajo la botavara.
Arribamos justo cuando el sol se escondía tras las montañas. Una ducha marinera rápida por popa y nos pusimos guapos para bajar al Blue Marlín, uno de los Beach Club más míticos de la isla. Pero fue una gran decepción porque ahora lo han acristalado y convertido en una discoteca. Y nosotros que íbamos descalzos y look marinero, no pintábamos nada allí, así que nos volvimos hacia el dock a por nuestra dingui, aunque al grumete aún le dio tiempo a tomar el contacto de una mexicana con la que nos cruzamos en el muellecito. Increíble las dotes de negociante que tiene, jajaja.
Posición 38º51,88'N 1º19,10'E
Los madrugones a unos y la travesía a otros, nos retiraron rápidamente a nuestros camarotes tras la cena, aunque alguno no pudo resistirse a volver a salir y contemplar el planetarium que teníamos sobre nosotros, la luna está creciente, pero aún así, el manto de estrellas era impresionante. Después de tanta tormenta el cielo queda más limpio supongo.
De nuevo madrugue y cuando ya se levantaron ellos y había terminado yo mis rutinas matineras, les propuse encargar una paella en el restaurante Tropicana Beach, que lo hice hace unos años y salio buenisima y con un servicio rápido y amabilísimo que te lo traían a bordo. Canal 88 VHF no contestaron, llamé por teléfono y entonces me dijeron que si, menos los domingos, que era hoy, que es el día festivo del barquero, vaya contrariedad. Domingo sin paella entonces, buaaaa. En ese caso, propuse que cambiaramos a Cala Ses Salines, a unas 6 millas, y pasar el día en ella, para variar y que conocieran otra, y mañana volveríamos a esta para dejar en su muelle, que era más fácil, a la tripulante aérea. jajaja.
Todos estuvieron de acuerdo, arranchamos y salimos sin demora, para llegar a nuestro WP para el ángelus. Era poco tiempo y había poco viento, pero saque Génova y algo nos ayudó y me permitió coger el timón un ratito y sentir al Angelmilles. Mi hijo se reía, necesitas tu dosis en vena ya eh? me dice con un gesto sobre el brazo, imitando a los yonkis, jajaja.
Hoy nos toca a nosotros cocinar, vamos turnandonos por parejas, comida y friegue. El grumetillo nuevo se había ofrecido a hacerlo todo, pero yo prefiero que todos colaboremos, todo es navegar no?. Así que les sorprendí con un pastel de arroz que aprendí a bordo del Sirocodiez, un velero de los hermanos Nieto que por cierto, llegó a Cala Tarida el día anterior estando nosotros allí fondeados, con Toni patroneando y lleno de alumnos, pues tienen una escuela náutica y cuando le salude se lo recordé que hacia 28 años había empezado a navegar con él y en su barco. Y el se alegro que siguiera haciéndolo jajaja.
Después de dicho homenaje gastronómico, llego “siesta time” en mi hamaca para mi, en la bañera para el grumete y otros simplemente estuvieron leyendo en la isla que tiene tan fantástica el Maxus 35.
En esta cala entraba un poco de mar de fondo, pues está justo antes de los Freus y el tráfico es constante durante el día, de ferries y embarcaciones que cruzan a Formentera. Pero poco a poco fue bajando y la noche fue de calma chicha total de viento y de mar.
Posición 38º50,39'N 1º23,16'E
Cuando empezaba ya el sol a desaparecer por las montañas tras la fábrica de sal que todavía funciona y que por cierto había un gran mercante en su muelle, empezamos con las duchas marineras en popa, para asearnos y bajar a tierra. En esta cala hay varios Beach Club, el Beso, Jockey y el Trinxa. Las duchas son una risa, porque a penas les dejo que gasten agua dulce para enjuagarse. Visto y no visto para endulzarse. Igual que el friegue de los platos, les pido que lo hagan con un hilito de agua, ya que el caudal es muy importante y el depósito tiene que aguantar. Repostar en la isla no es fácil y es algo que cuesta y provoca risas, pero la verdad es que lo han hecho fantásticamente bien y cuando regresamos ¡no está ni medio todavía!.
Pero la verdad, es que es una concienciación que deberíamos de hacer también en tierra, no digo de lavarse con un hilo, pero si por ejemplo cerrar el grifo cuando nos estamos lavando los dientes, por ejemplo, o mientras nos enjabonamos en la ducha, porque el agua es un bien escaso y en cualquier caso, luego cuando vuelvan a casa lo valoraran mas, les digo, jajaja.
Todos monos nos subimos a la dingui, que dirige mi hijo, yo ni lo he intentado porque cuesta arrancar y ya me quede contracturada con una este verano. Nos dirigimos, con toda nuestras bolsas de basura también, hacia la orilla. Menos mal que cogí mi bolsa estanca y puse en ella móviles y carteras de todos, porque no se como lo hizo, pero el grumetillo se bajó tipo croqueta en la orilla y acabo todo chopado de arriba abajo, a la porra el endulzamiento, jajaja. Menos mal que una vez más, nos muestra su buen humor y paciencia, y sin mayor problema tras despojarnos de la basura, nos vamos paseando por la orilla, mientras vemos como ya van recogiendo todas las hamacas y cerrando los chiringuitos, menos el último, el Trinxa, donde más dura el sol, y donde aún había música ibicenca y buen ambiente y pudimos tomarnos unos riquísimos zumos naturales y hacer algun paso pose en la pasarela hacia el mar que hay frente a él. A la vuelta, ya de noche y con nuestros frontales, nos encontramos unas gafas de sol Gucci, que finalmente mi hijo tuvo la delicadeza de cederme, ¡gracias..!
Hoy si habrá sesión de cine bajo las estrellas, una película muy chula sobre magos, aunque tuvimos que acabar cubriéndonos con mantitas del rocío de la noche, hasta rendirnos a Morfeo.
Noche plácida de viento y olas, como dije, y cuando se levantaron, yo ya estaba lista, con baño incluido alrededor del barco, para levantar el ancla y desayunar por el camino, ya que el mar estaba como un plato y no sería un problema. Así lo hicimos, tostadas, fruta, zumos, café y té y así pudimos aprovechar toda la mañana en Cala Jondal antes de despedir a la cuarta tripulante. Esta vez hicimos el fondeo más cerca y entre que había menos profundidad y el mar estaba más tranquilo, parecía una piscina turquesa. Algunos dedicaron la mañana a perfeccionar sus saltos de cabeza al agua, primero desde la manga y luego desde la proa. Yo estuve hamaqueando, ¿existe este verbo o lo acuño? jajaja. Y otros tomando el sol.
Sobre las 15h mi hijo acercó con la dingui a la cuarta tripulante a tierra y nosotros tres zarpamos rumbo a San Antonio, para repostar antes de cruzar de vuelta a la península. Donde además el grumetillo aprovechó para tomar algunas golosinas para las guardias, jajaja.
Había poco viento, pero aún así subimos velas a la altura de Cala de Hort, tras saludar al avión que nos sobrevoló por si nos podía ver ella, eramos los únicos en ese momento navegando, pero no lo hizo, al parecer iba al otro lado, jope!!
Con motor y vela subimos nuestra velocidad a unos 5 nudos, hasta llegar al paso entre isla Conejera e isla del Bosque. Es un paso con muy poca profundidad, 3,5 m y ahora con los plotters con tanto detalle se puede hacer sin problemas, si no hay olas, pero antiguamente había que hacerlo con la enfilación de la torre mora del acantilado. Aun así, si te vas a la proa, da impresión, porque el fondo es de rocas. Pero pasamos sin problemas, él al timón y yo en el balcón de la proa. ¡Otra prueba superada!
Justo con la puesta de sol tras Conejera, estábamos poniendo rumbo 290º a Valencia. Subimos Mayor y más tarde sacariamos también Genova. La intensidad era floja, sobre 6 nudos que convertimos a casi 12 de aparente ayudándonos del motor. Así ciñendo suavemente hicimos toda la travesía. La luna creciente nos acompañaba por la aleta de Babor hasta despedirse por completo por la amura algo antes de las 04 a.m., cuando mi hijo me dio el relevo y el grumetillo que me había hecho compañía y dado conversacion toda mi guardia, bajamos a descansar un rato. Aunque con la escora tuve que encajarme al través en mi camarote, ventajas de ser pequeñita, jajaja.
Nuestra ETA al final fue a las 11h. fuimos directos a la gasolinera para repostar el cuarto de deposito que habíamos gastado nada más y el hizo perfectamente su último atraque y desatraque en la gasolinera, para cederme a mi el último en nuestro pantalán de Valencia Mar, donde nos despedimos del Angelmiles, tras mimarle y dejarle como una patena, hasta la proxima travesia, que espero no tarde mucho.
Una apuesta me llevó a comerme gratis una paella valenciana a leña para mostrar a nuestro grumetillo sevillano. Una muy buena señal cuando tras una travesía la tripulación quiere alargar el tiempo de convivencia, sin duda.
Orgullosa y feliz de haber disfrutado estos días de navegación, reafirmar lo buen navegante que ya es mi hijo y haber sembrado la semilla de la navegación a vela a un grumete que seguro hará muchas millas más. Gracias, gracias, gracias!!
¡Family time superado! jajaja












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