SAILING & YOGA

Meses pensando en organizar un retiro en el mar, navegando, para aprovechar esa conexión que te facilita la navegación, cuando desconectas de toda la jungla de cristal y asfalto y solo te centras en danzar en sintonía con los recursos naturales, con Neptuno y Eolo dirigiéndolo todo. Necesitaba el espacio suficiente para además poder compartir y hacer partícipe a toda la tripulación de mi forma de iniciar el día a bordo, en proa, con calma, haciendo yoga, meditando y concediendonos ese inicio en paz y sintonía. Por ello me decidi a reservar un Catamaran. Nunca he sido muy amante de los catamaranes. Me parecen casas flotantes. No te transmiten como un monocasco. Y ciertamente tras la experiencia, confirmo que es así, tienen una fantástica habitabilidad, pero sacrificas navegación. Sin embargo la ocasión lo requería y fuí a por ello. Rapidamente tuve cubierta la tripulación con siete fantasticas mujeres, de las cuales sólo a una no conocia, pero ha sido un grato descubrimiento. Para tres de ellas era su “primera vez”, que bonito seguir teniendo primeras veces ¿verdad?, lo malo es que lo pagaron con el típico mareo que sufren los estómagos no marinados. Pero lo superaron y siguieron adelante. ¡Bravo por ellas!. Tenia reservado cinco dias, de Lunes a Viernes, pero negocie para que nos permitieran coger el Cata el domingo por la
noche y asi hacer la travesia nocturna para que todas fueran durmiendo y amanecieran en las aguas turquesas de la isla de Ibiza. Pero unos minutos antes de salir de casa, una llamada de mi hijo me alertó sobre la última actualización de los partes meteorológicos que daban tormenta no sólo en Valencia, sino en todo el canal y en Ibiza para esa noche. Así que irremediablemente tuve que pasar al plan B. Llegué prontito para hacer el check-in del Catamarán, y un poco después el segundo de abordo que había contratado para que me echara una mano y me diera una Masterclass sobre todo para las maniobras, pues apenas había navegado antes con Catamaran y nunca había patroneado uno, él era profesional de ello. Poco después fueron llegando las chicas y tras saludos, tomaron posesión de sus camarotes según la distribución que habíamos consensuado previamente. Cenamos las tortas gallegas que teníamos previstas para la travesía, para no liar mucho en la cocina y tras el primer brindis con coronitas, con y sin alcohol, pues tenemos la liga 0/0 a bordo en la que me incluyo, y las que toman, como dicen los latinos, fifty-fifty, nos fuimos a los camarotes. Aún no caía ni una gota. Pero a las 12 p.m. exactamente nos alcanzó el primer aguacero, porque solo fue lluvia pero intensa y unas dos horas después un segundo. Por lo menos me quedaba tranquila y se justificaba haber cambiado de planes. Por supuesto no dormí, entre la ansiedad que te genera toda nueva travesia y la incertidumbre que también conlleva. Pero ahi estuve gestionando mis emociones con ayuda de meditaciones en mis auriculares.
A las 06 a.m. como propuse, nos dispusimos mi segundo de abordo y yo a soltar amarras y salir del amarre. Llamamos al marinero para que nos ayudara, ya que no las teníamos por seno y yo prefería estar los dos a bordo y él cerca de mi para que me guiara en mis movimientos al timón. Ante la atenta mirada de nuestro vecino de Estribor, otro Catamarán de mayor eslora que el nuestro, salimos lentamente y sin problemas, dejando atrás la marina Valenciamar y pusimos rumbo a Cala Escondida en Ibiza, 77 millas por delante, de momento nada de viento y demasiada mar. Recogimos defensas y las fijamos en las aletas de popa. Sacamos Mayor, pues era enrrollable, por si podía darnos algo de estabilidad, aunque realmente ya he visto que no funciona como en el monocasco. Aquí cada patin recibe la ola a un tiempo distinto y por tanto la Mayor y sin intensidad de viento, no impide que el barco se convierta en una coctelera. Por ello con las primeras luces, cuando intentaron levantarse, algunas de ellas cayeron irremediablemente en el mareo. Tuvieron que pasar toda la travesía tumbadas en horizontal en sus camarotes y drogadas de biodramina, hasta la tarde que pareció bajar un poco la ola, conforme nos acercabamos a la isla. Algunas sí que pudieron disfrutar del sol que nos acompañaba e incluso de algunos delfines que vinieron a saludarnos. La temperatura era ideal, podías estar al sol sin achicharrarte pero calentaba lo suficiente como para desprendernos de nuestros cortavientos. Poco a poco fue rolando hacia NE como estaba previsto y pudimos sacar Génova y mejorar nuestra ETA (Estimated Time of Arrival) de las 22h a las 19:30h, justo para poder ver el sunset ya fondeadas y escuchando los tambores que llegaban de los garitos que hay en esta cala y que ya se han hecho famosos porque es de los mejores sitios para ver la puesta de Sol entre las islas hormigas. Posición: 38º57,77'N 1º13,03'E Aun nos dimos un chapuzón, yo con la excusa de ver como había quedado el ancla y las demás simplemente para
espabilarse e inaugurar la llegada, esas son mis marineras, en pellejillo y todo, jajaja. Además nos vestimos todas de rosa con nuestras coronas de flores y todo, para brindar por nuestra llegada. Me gusta jugar con los outfits, me parece divertido y una forma más de hacer equipo. Y todas me siguieron a su manera, jajaja. Cenita y pronto a la cama, mañana empezariamos con el programa, la cita era a las 8:30 a.m. en proa para hacer yoga. Y así fue, todas cumplieron, ¡ole! Aunque amaneció nublado, que no estaba previsto, pero no hacía frío, y la clase fue de algo más de una hora entre asanas, relajación y meditación, además de leerles cada día una frase de algún filósofo estoico para hacernos pensar y aplicar en nuestro día a día. Después, un buen chapuzón en forma de ducha mañanera, pues aunque tenemos dos depósitos de agua y desalinizadora a bordo, les he pedido que pongan conciencia y consuman el agua con moderación y ¿que mejor manera que sustituir la ducha dulce a bordo por una salada en popa?, como toda la vida se ha hecho a bordo. Creo que es una manera fantástica de desprendernos de nuestras costumbres en tierra y cuando vuelves aprecias más lo que tienes y utilizas con más moderacion un recurso escaso como es el agua.
Un buen desayuno con tostadas, aguacate, jamón, zumos, fruta, yogures, café e infusiones y arranchamos para zarpar y poner rumbo hacia la cala Ses Salines, donde recogeríamos a la última tripulante que llegaba esa tarde desde Nápoles. Además la previsión era que las posibles tormentas que aún podían ir llegando desde la península llevaban trayectoria hacia el Norte, por ello el Sur nos mantendría más alejadas de ellos. Pasamos entre Es Vedrá y Esvedranell y dentro de ésta probé mi primer ciabogamiento con solo los motores del Cata y me pareció fácil. Seguimos hasta nuestro WP arribando para la hora de comer. Para entonces la previsión empezaba a cumplirse y el viento a establecerse del NW/W, por ello la idea era fondear unas horas, y cruzar hacia Formentera para resguardarnos en el lado E de Espalmador. No había muchos barcos fondeados, pero no estábamos solos. Y en la playa también había gente y todos los Beach Club
que hay en esta playa abiertos, por lo que después de los chapuzones y un ratito de siesta, repartidas entre los distintos espacios a bordo, a cual más acogedor, proa, popa, o cubierta superior, todos ellos con colchonetas, nos dispusimos a bajar a tierra con la dingui, tirar la basura, que vaya manera de generar por Dios, y darnos un buen paseo por esta larga playa, que sobretodo a las que se habían mareado y era su primera vez, se que agradeceran. Posición: 38º50,38'N 1º23,18'E Le pedí al segundo de a bordo que me hiciera de dingui-skiper aunque luego se quedara a bordo hasta que le llamara para que viniera a recogernos, y así, en dos viajes bajamos casi todas a la playa. Algún paso-pose para hacer fotos graciosas en la orilla y algún zumo natural cayeron antes de recoger a nuestra última tripulante que llegó puntual y emocionada.
Todas ya a bordo, zarpamos rumbo a Formentera, proponiéndoles disfrutar de la puesta de Sol desde la cubierta superior, donde hay una zona Chill-out, llena de colchonetas y bien protegida, y con cantos de mantras de fondo, les repartí los instrumentos que habia traido, bongos, maracas, palitos, etc. Fue un sunset espectacular, con el Faro de la isla de los Ahorcados de protagonista, terminando fondeados justo en la enfilación con la torre mora de Espalmador. Ya no había visibilidad en el agua, asi que me ahorre el chapuzón para controlar el ancla y confié en que con la cantidad de metros que habíamos echado, 40m más o menos en 8 m de sonda, nos mantendrían bien fondeados si nos llegaba la tormenta que estaba prevista del SW , cruzando el Sur de Ibiza hacia el NE. El outfit esa noche era el blanco, con él habíamos celebrado el sunset y con él cenamos y contemplamos las estrechas, que a pesar de las nubes cercanas y los rayos que ya veíamos caer en el skyline cercano de nuestra vecina Ibiza, nosotras disfrutamos de un cielo totalmente estrellado, típico de las noches de luna nueva. Risas y canciones relajantes y sentidas, mi playlist de Secret Garden fue sustituida por constantes peticiones de otras no menos estupendas, como So Much Magnificence, que además ha quedado como la canción de la travesía, tarareada por todas. Posición: 38º47,20'N 1º25,99'E La tormenta llegó sobre las 05 a.m., pero a nosotros apenas nos rozó con algo de lluvia y viento intenso pero breve,
clavando su trayectoria prevista. Me levanté para ajustar el pajarín de la Mayor que en su locura de movimiento movía la polea y ésta golpeaba sobre la botavara. Y volví a bajar hasta las 09 a.m.. La previsión para hoy era de lluvia todo el día. Asi que el mensaje era, si no llovia pondría la música para tocar diana y si llovía, las dejaría dormir. Pero mis súplicas al universo fueron escuchadas y aunque nublado, no caía una gota. Asi que pongo la música, indicando que se podía hacer el yoga en proa. Y seguimos con nuestro programa matinero, aunque tras el y un buen desayuno en la estupenda bañera del cata, levantamos el fondeo para seguir navegando unas millas más hasta Cala Racó, bajo la Mola, en el SE de Formentera, donde la gran pared del acantilado nos daria un fantástico resguardo para el W/SW que había previsto para hoy.
Cuando llegamos ya habían varias embarcaciones más, otro catamarán, un velero, un gran yate y un par de motoras, claramente de day charter. El agua turquesa nos incitaba y no tardamos nada en estar casi todas nadando. Alguna hasta llegó a tierra, hasta las cocheras típicas de los pescadores de la isla. Sin duda Lorenzo agradeció nuestro cánticos porque nos acompañó todo el dia, ganando a las nubes y la lluvia prevista. ¡Al final va a ser verdad que soy un poco bruja!, jajaja. Posición: 38º40,53'N 1º31,64'E La última tripulante nos sorprendió con sus dotes de gran Chef de las que todas nos deleitamos y no pudimos menos que desparramarnos por los distintos lugares que las colchonetas del Cata nos brindaban para meditar/siestear durante una hora larga, tras la cual, y habiendo consultado nuevamente la meteo, (lo hacía varias veces al día, al haber tanta inestabilidad y ser frecuente que cambie el parte meteorológico de la mañana con el de la tarde y los distintos modelos), decidí levantar el fondeo para ir hacia Cala Llentrisca, pasar la noche y zarpar al alba hacia la península, ya que la previsión para el jueves noche y la mañana del viernes, era ya de fuerte Norte y mar gruesa. Sin embargo cuando cruzamos los Freus decidí seguir persiguiendo al Sol hacia poniente, ya que la travesía nocturna para ellas seria mejor poder pasarla durmiendo que de día, y ya pasariamos el ultimo dia en las inmediaciones de Valencia. Reparti la noche en dos guardias, la mía hasta las 04 a.m y luego me sustituiría mi segundo de abordo hasta el alba.
Aunque a mi me acompaóo una de las tripulantes, justo la que no conocía, y me brindó una fantástica oportunidad para descubrir a una gran mujer. Aun así, la conversación no me distrajo de la observación de las olas, que eran mucho mayores de las que habían previstas, ni del viento que era más intenso también del previsto, empezando SW hasta acabar en NW, justo en la proa total, grrrrrr. Además no llevaba a bordo ni AIS ni Radar, y tenía que estar muy atenta a las luces de las embarcaciones que nos cruzábamos. De hecho tuve un gran susto cuando de repente y por nuestra manga de Er vi asomar una línea de luces muy próximas a nosotros. La zona chill-out de la cubierta superior y el pie de bitácora único en la zona de Babor me impedian tener visibilidad 360º. No lo dudé y caí unos 45º grados a Babor para retirarme de lo que fuera. Seguramente habría una media milla entre nosotros, porque poco a poco nos fue adelantando y cruzándonos la proa, lo que me pareció finalmente un gran mercante lleno de contenedores. Uff ¡menudo susto.! Sobre las 03 a.m. vino a relevarme ya mi segundo de abordo y me retiré a mi camarote, aunque sabía que no dormiría, por los pantocazos y el movimiento que sobretodo sufren los camarotes de proa. Pero a las 06 a.m. oí un ruido extraño en los motores, mire antes de levantarme el navionics y ví que estábamos a unas 9 millas de la costa, salí corriendo y me reciben diciendo que tienen una mala noticia, hemos perdido un motor, se ha parado y no hay manera de arrancarlo y que aguante las revoluciones. Con el mar en contra y el viento también, con solo un motor a 2000 r.p.m. no avanzábamos a más de 1 ó 2 nudos y era muy difícil mantener el gobierno, además una mini flota de pescadores le rodeaban y mi segundo de abordo intentaba mantener nuestro rumbo a toda costa. Analicé rápidamente la situación y le dije, -la buena noticia es que somos un barco de vela, solo tenemos que caer y aprovechar los 20 nudos de viento que tenemos para avanzar. Y así hicimos, caímos grados hasta que las velas portaron y alcanzamos una velocidad de 5 nudos, a veces algo más. Lo único es que ahora arrumbábamos a Moraira. No era mal lugar, tiene un buen fondeo justo antes de la bocana de su club náutico, donde podríamos iniciar el día y analizar el problema.
Las 9 millas se convirtieron en algo más de 14, por lo que arribamos sobre las 09 a.m. y antes de nada, me tiré al agua para comprobar que no habíamos pillado nada con la hélice, que justificara la parada del motor. Y no, estaba limpia. Aproveche para comprobar que el ancla se había clavado bien y ya espabilada puse música a bordo para indicar a la tripulación que era la hora del yoga. Mientras hacía un video y se lo pasaba a la empresa de charter explicándole el problema. Posición: 38º41,06'N 0º8,71'E No quería alarmar a la tripulación, así que no dije nada hasta que finalizamos nuestra clase de yoga y meditación en proa. Tras la cual, mientras ellas preparaban el desayuno y se daban un chapuzón, volvimos a hablar con la empresa y acordamos que pidiera amarre de cortesía en el club náutico de Moraira para esperar a la persona que venía a intentar solucionar el problema. Así lo hice y amablemente nos concedieron 2h en la gasolinera, que está entrando a Er. El viento del Norte me ayudaría a avanzar hacia delante y con la mínima arrancada, nos amarramos amurados a Estribor con la ayuda del marinero que nos estaba esperando. Posición: 38º41,14'N 0º8,31'E Algunas aprovecharon para bajar a tierra y descubrir el pueblecito de Moraira que nunca antes habían visitado, con
sus callejuelas blancas y empedradas, bien merecía un paseo. Mientras llegó Setsail, y con el cambio de un filtro del gasoil, solucionó el problema. La previsión era buena durante el resto del día pero por la noche arreciaba el Norte y las olas, por lo que no nos permitiría remontar hasta Valencia, así que nos propuso como solución que llegaramos a Denia donde ya habían ellos reservado un amarre y lo dejáramos allí. No me pareció mala solución, aunque realmente no había opinado sobre ella. Comimos antes, por si las olas luego no nos lo ponían fácil, y con una tormenta amenazante sobre Calpe, soltamos amarras. El viento de NW me apartaba del pantalán, además la motora que teníamos justo en proa zarpó tambien unos minutos antes, así que me soltaron primero proa y luego popa y con ayuda del viento y con un poco avante, me vi ya con espacio suficiente para ciabogar hacia Br y poner la proa mirando ya hacia la bocana, pero entonces el timón no me respondía y si seguia avante me comia la escollera, así que no dudé en dar atrás, para retirarme y manejar con los motores en vez de con el timón, que mi segundo de abordo rápidamente comprobó que se habia quedado puesto el piloto automático. ¿Como es posible, si habíamos apagado después de la maniobra de atraque que se hizo a mano? En fin, cosas de Murphy supongo. Una vez pasado el pequeño agobio, puse ya la proa rumbo al Cabo, lejos de la escollera. El solete y una buena mar nos acompañó y disfrutamos del precioso paisaje de esta costa alicantina, llena de recovecos y cuevas, hasta la bocana de Denia.
Recogimos velas y pusimos defensas justo al arribar a su amplia bocana, llamé por radio para comprobar nuestra reserva y solicitar marinero en la gasolinera para repostar y dejar ya lleno ambos depósitos, antes del atraque final, que no se antojaba fácil, E26-28, en el fondo de una de las láminas de agua entre dos pantalanes. Realmente ajustando las r.p.m. de ambos motores, que difieren un poquito, debes de poder manejarlo con el timón como un monocasco, me indicó mi segundo de abordo, con gran experiencia en catamaranes, pero la verdad es que el ver sólo mi banda de Br y no tener visibilidad de mi banda de Er, me preocupaba bastante, aunque despacio y con sus indicaciones, lo metí a la primera sin mayor problema. Uff ¡prueba superada.! Ajustamos muertos y manteniendo las buenas costumbres después de un buen atraque, brindamos con un par de coronitas y nos dispusimos a darnos una buena ducha dulce, sin limite de agua, jajaja, en los fantásticos baños individuales que tiene la Marina de Denia. Posición: 38º50,35'N 0º7,23'E Algunas además nos dimos un homenaje cenando en un bonito restaurante de los muchos que hay en esta marina y cuando
volvimos, tuve que arrancar de nuevo motores para dar avante y cazar más los muertos, pues el Norte estaba soplando ya fuerte y nos echaba contra el pantalán, estrangulando las dos defensas que habíamos puesto en los patines por popa. Oír soplar fuerte y el ruido de las drizas mal cazadas en puerto, es reconfortante cuando estás bien atracadito, por lo que dormí sin mayor problema hasta las 08:30 a.m que toqué diana para hacer nuestra última clase de yoga en proa. Hoy además, con la quietud del puerto, nos atrevemos a hacer algunos saludos al Sol, en agradecimiento a Lorenzo que nos daba los buenos días y nos había acompañado más de lo previsto en toda la singladura. Tras el desayuno y arranchar y preparar maletas, hicimos un pequeño pero necesario cierre, brindando por todas nosotras, por lo vivido y compartido, cantando cogidas de las manos, con la que ya se quedaria como himno de la travesía, So Much Magnificience, para asombro de un par de marineros que pasaban por el pantalán, jajaja. ¡Creerán que somos una secta!, comentó alguna. jajaja.
Un par de ubers fueron la mejor solución para llevarnos de vuelta a Valencia, a las 8 y nuestras maletas y sobras de la comida. Poniendo punto final a esta enriquecedora travesía, un gran y reconfortante experimento de fusión entre yoga y navegación que ha sido totalmente satisfactorio. Para mi el reto estaba totalmente cumplido y superado. Gracias, gracias, gracias a todas, por ser y estar, por fluir y colaborar. Seguiremos……

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